No llores, que es de niñas. Aunque te sientas triste, te duela o tengas un gran nudo. Eso aún se dice, y mucho. En este cuento no solo llora Armando, también su papá y su abuelo. Porque expresar lo que sientes, es liberador. Seas niño, niña o unicornio.
Sinopsis
Armando necesita llorar,
pero nadie le quiere dejar.
Le dicen que es de “niñas”,
de flojeras, de cobardes, de pequeños...
Menos mal que al final, Armando,
descubre que hay ciertos nudos
que solo se deshacen llorando.
Temas: estereotipos de género, igualdad / feminismo, emociones, nuevas masculinidades, crianza, respetuosa